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En Ruta con Outdoor Voices

El ciclismo, a veces, puede parecer un poco serio, pero realmente no tiene por qué serlo. Ir en bici es una aventura, una conversación, una escapada de la realidad, y para demostrarlo, llevamos a cuatro ciclistas en un viaje por California que prometía paradas espontáneas con dinosaurios, peinados inspirados en Madronna, rutas preciosas y mucho más.

24 June 2020


JEN


Ex-ciclista aficionada y miembro de Internationelles, un grupo ciclista para la igualdad de géneros en el deporte.


ALEXA


Residente en Santa Barbara, Alexa es una guía de viajes que suele hacer senderismo, ski y rutas en bici por estas montañas.


MONIKA


El centro de cualquier comunidad ciclista de la que haya formado parte, Monika viene desde Malasia y llama a New York su hogar.


VERITY


Una australiana que ha vivido en Londo y Portland, Verity siempre está en busca de nuevas aventuras ciclistas.

Ir en bici significa muchas cosas para mucha gente distinta. Hay quien lo hace por estar en forma y quien lo hace por amistad. Es una oportunidad de superarte o perderte en tus pensamientos. Puedes hacerlo a primera hora o al terminar el día y puedes llevar la ropa que quieras. El ciclismo es libertad.

La misión de nuestro reciente viaje de carretera con Outdoor Voices era sencilla: sacar el máximo provecho de esa libertad. Teniendo eso en cuenta, nuestro competente equipo de cuatro ciclistas reunido en Los Angeles, se subió a una (en absoluto) fiable autocaravana Volkswagen y se dirigió al este al desierto en dirección a Palm Springs.

Alexa recuerda muy bien la autocaravana: “Era una pequeña furgoneta muy mona, pero tenía muy mal carácter,” dice riendo. “No estaba segura de que consiguiera llegar, pero al final se portó bien y añadió algo más de magia a nuestro viaje.”

LA CANCIÓN DE VIAJE DE VERITY:

Una buena autocaravana es fundamental en cualquer viaje de carretera, pero en los extensos paisajes de California, la VW roja permitió a nuestro cuarteto conducir entre las mejores localizaciones y parar sólo en los sitios donde realmente queríamos ir en bici y explorar.

Estaban allí para pasarlo bien, no pasar mucho tiempo y la primera parada quizás fue la más extraña, como explica Verity: “Íbamos de camino a Palm Springs cuando llegamos a una especie de parque temático que estaba lleno de maquetas gigantes de dinosaurios. Era muy chulo. Podías meterte dentro de ellos y antes de darme cuenta ya estaba posando para una foto en los dedos del pie de un brontosaurus. No tengo ni idea de por qué alguien los construiría, pero me alegro de que lo hiciera.”

“El ciclismo es una de las pocas cosas en la vida que puede hacerte sentir como si volaras. Si todavía no lo has experimentado, entonces sigue intentándolo. Esa es la razón para salir en bici.”

- Jen

Lo siguiente fue Palm Springs y la primera ruta del viaje, que llevó a las ciclistas fuera de la ciudad, subiendo hasta el Aerial Tramway de la ciudad – una ruta exigente que suscitó diferentes reacciones de cada miembro del grupo. Para Jen, la subida no fue gran cosa comparada con los gigantes alpinos que sigue esperando poder conquistar – a pesar del miedo a las cancelaciones – cuando haga la ruta del Tour de France más adelante este año.

Mientras tanto, Monika y Alexa no tenían problema en admitir que la subida les pareció un poco más difícil: “Ese día hacía mucho viento, lo que hizo que la primera parte de la ruta fuera mucho más difícil,” nos cuenta Alexa. “Podría haber ido con un piñón más en la subida, pero al final estuvo bien – lo hicimos!”

Aunque ninguna jugó a las carreras en la subida al Aerial Tramway, las cuatro ciclistas esperaban con ganas el descenso. “Todo el mundo debería tener esa sensación de volar,” dice Jen. “Bajar un puerto en bici es una de las únicas maneras de conseguir esa sensación. Esa es la razón para salir en bici.”

“Si no has experimentado esa sensación, entonces sigue saliendo en bici hasta que lo consigas. Date una oportunidad de sentirlo y te encantará el ciclismo. Cuando empiezas, puede parecer difícil subir cuestas, pero el descenso hace que merezca la pena.

De vuelta en la ciudad, la primera parada nocturna de las ciclistas tenía una seria competencia para la VW roja en un pequeño pueblo formado por caravanas Airstream, yurtas e incluso viejos barcos. Y como esto era más un viaje de carretera que una concentración de entrenamiento, los duros esfuerzos en la carretera eran recompensados con pizza y vino por la noche.

LA CANCIÓN DE VIAJE DE JEN:

La mañana siguiente, el grupo tenía que dirigirse hacia Joshua Tree para otra ruta, ligeramente más exigente. El parque nacional cercano tiene fama mundial por su paisaje, pero puede ser un lugar difícil para ir en bici. A pesar de ello, nuestro cuarteto estaba listo para hacer unos cuantos kilómetros.

“Cuando vengo aquí a New York, simplemente me meto en rutas de grupo. No conocía a nadie y no sabía cómo de rápidos serían los grupos, pero me dije, a la mierda, sufriré y entonces lo averiguaré.

- Monika

Con paisajes preciosos por todas partes, ir en bici sólo era parte del plan. “Pasamos algo más de tiempo pasándolo bien en vez de ir todo el rato en bici,” dice Alexa. “Paramos bastantes veces sólo para hacer tonterías y subirnos a las rocas. Con el viento todas parecíamos Madonna frente a un ventilador en un videoclip.”

Hacia el final de la ruta, el viento hacía algo más que enredar el pelo de las ciclistas. “Estábamos llegando a Joshua Tree y me acuerdo de ver un muro de arena,” recuerda Alexa, todavía un poco incrédula. “Había estado en una tormenta de arena una vez antes estando de acampada. Tenía un poco de resaca así que alguien tuvo que gritarme para avisarme de lo que estaba pasando, pero esta vez era plenamente consciente.”

LA CANCIÓN DE VIAJE DE ALEXA:

Encontramos refugio para la tormenta en Pioneer Town, un asentamiento tradicional usado a menudo como estudio para películas del oeste. Después de un día completo en las bicis, había muchas cosas con las que cada miembro del grupo podía distraerse y, como solía ser habitual, Alexa fue la primera en desaparecer.

“Me vuelve loca la cerámica, así que fui directa a la tienda local. El hotel también era muy chulo, tenía un aire auténtico del oeste – me imagino a un montón de gente inspirándose en esos interiores con las alfombras Pendleton y demás.”

Más tarde esa noche, la última del grupo en ruta antes de volver a Los Angeles, Pioneer Town ofreció al grupo el final perfecto para un viaje en el que lo mejor fueron los inesperados descubrimientos realizados por el camino.

“Fuimos a un bar local llamado Pappy & Harriet’s,” recuerda Alexa con una amplia sonrisa. “Había una banda con chaquetas Letterman a juego haciendo versiones de viejos discos famosos. Estuvieron tocando unas cuantas horas, así que todas nos tomamos algunos cocktails, bailamos un poco y también cantamos.”

En ese sentido, el viaje terminó como había empezado, con cuatro mujeres, todas cantando al unísono, ayudándose unas a otras en un viaje diseñado para demostrar que el ciclismo no tiene por qué ser tan serio. De hecho, el único asunto serio pendiente fue devolver la vieja autocaravana roja que, contra todo pronóstico, había llegado hasta el final.

LA CANCIÓN DE VIAJE DE MONIKA:

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