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500/1: Contra todo pronóstico

Completar 500 kilómetros en la época de fiestas es un reto suficientemente grande para la mayoría, pero hay ciclistas que siempre sienten la obligación de llevar las cosas una pedalada más lejos. Antes de que te embarques en tu propio reto este año, inspírate, o asústate, con la crónica de la Seattle Brevet.

01 December 2020

Este año, el Festive 500 cumple diez años. En los diez años desde su fundación, el reto se ha convertido en muchas cosas para muchos ciclistas de todo el mundo, pero sigue siendo, por encima de todo, un reto.

Teniendo esto en cuenta, un grupo de resistentes ciclistas Rapha, liderados por Brandon Camarda, Director General en Seattle, partieron el pasado año para completar el reto de un tirón, pedaleando hacia el sur desde la frontera canadiense hasta Portland, Oregon. Nos juntamos con otro miembro del grupo, Tyler Boucher, para escuchar de primera mano el tiempo tan maravilloso que tuvieron.

“Cuando una mala idea se te mete en la cabeza, puede ser difícil sacarla,” recuerda Tyler. “Hacer el Festive 500 del tirón era verdaderamente ambicioso, pero, bastante convencido, me encontré a mí mismo a finales de Diciembre en el pequeño pueblo fronterizo de Blaine, Washington, preparándome para el reto que tenía por delante.”

Es importante insistir en este momento que hacer el Festive 500 del tirón no es, ni mucho menos, la única manera de afrontar el reto. Escaparse para salir en bici entre los compromisos familiares puede ser una victoria en sí misma y completar el desafío en ocho días muy ocupados es un gran logro.

Pero como indica Tyler, las malas ideas suelen conseguir las mejores historias. Toma su cuento de invierno como inspiración para tu propia ruta y/o una lista de muy buenas razones para usar todos los ocho días para completar tu reto.

“El día de la ruta, nos levantamos pronto,” comienza. “Cuando salimos en nuestra ruta desde Blaine, nos encaminaríamos hacia el sur a Bellingham por Chuckanut Drive, a través del Skagit Valley barrido por el viento, hasta Seattle y por el oscuro Portland,” dice antes de hacer una pausa. “Llegamos a Bellingham antes de que empezara a llover.”

“Había débiles claros de sol, pero las densas nubes se mantuvieron y la lluvia persistió.” Con un tiempo tan húmedo como éste, los ciclistas llegan hasta donde haga falta para calentarse y este grupo no fue ninguna excepción.

“Después de más lluvia, un par de caídas y algunas equivocaciones en desvíos, llegamos a una gasolinera en la que uno de nosotros compró unos guantes de goma para pescar como último recurso para defenderse de la lluvia,” recuerda. “Incluso hubo empujones por conseguir un sitio frente al aire caliente del secador de pelo. Cuando tienes tanto frío, todo se reduce a lo más básico.

Combatir el frío es parte integral del reto para muchos de nosotros, pero salir en bici de noche añade un montón de nuevos desafíos (y también razones para no salir). “Creo que oscureció de nuevo sobre las 3 de la tarde,” dice Tyler, echando la vista atrás. “Parece que mis recuerdos de ese día son pequeños fragmentos, iluminados vívidamente, pero intermitentemente, por la luz trasera intermitente del ciclista de delante.”

“Por la noche, hizo más viento, obligándonos a rodar en fila india. Nos abrimos camino esquivando árboles caídos y cubos de la basura que el viento había tirado a la carretera.” Por muy desalentador que suene todo esto, Tyler insiste en que hay placer en simplemente resistir.

“Hacía demasiado frío y viento para hablar, así que todos estábamos sumergidos en nuestros propios pensamientos, concentrados en hacer lo que fuera que hiciera falta para seguir pedaleando,” dice con una sonrisa, recordando las rutinas de la ruta. “Parábamos cada vez que alguien tenía un pinchazo, que era lo bastante a menudo como para que perdiera la cuenta, comprobábamos nuestras luces, comíamos algo y nos poníamos de nuevo en marcha. Eso era todo.”

Tanto si pedaleas durante toda la noche como si sólo lo haces durante una hora, los momentos de tranquilidad y las rutinas habituales son a menudo los que hacen que el reto merezca la pena. También es importante tener en cuenta que conseguirlo no es lo único que importa, como atestigua Tyler.

“Con toda la comida dulce que comes en las rutas largas, los problemas de estómago son algo habitual,” dice. “A medida que pasaba la noche, empecé a sufrir cada vez más y además la lluvia no daba tregua. En Centralia la lluvia empezó a caer con fuerza, la temperatura bajó y poco después, en el McDonald de Chehalis, tiré la toalla.”

Tyler pedaleó durante 24 horas y recorrió 385km, pero su cuerpo rechazó todo lo relacionado con la ruta, empezando, como recuerda con una sonrisa, por aquél vil burrito. Aunque la ruta de Tyler terminaba allí, no fue en balde: “por lo menos tenía suficiente material para escribir un largo artículo en el blog,” dice sonriendo entre dientes.

Si terminas sobrepasando tus límites, no hay que avergonzarse por parar o rebajar ligeramente tu objetivo. Del mismo modo, si tienes la misma determinación en seguir que el grupo de Tyler, no te preocupes que - por muy difícil que se ponga la cosa - la luz al final del túnel, o la luz de un nuevo amanecer, acabará apareciendo en algún momento.

Después de ese McDonalds recuperador de medianoche sobre el kilómetro 240, el grupo siguió su marcha, todavía frío y mojado, pero con determinación. Se hacía más fácil ahora y los kilómetros se marcaban más que acumularse. “El último empujón a Portland les llevó otras nueve horas más,” nos dice Tyler. “Al entrar en la ciudad en dirección a las oficinas de Rapha, no pude evitar sonreir. Todos teníamos unas enormes sonrisas tontas en nuestras caras.”

Aunque no logró terminar, Tyler estaba inmensamente orgulloso de su propio logro, así como del logrado por el grupo. Su decisión de parar fue una prueba de la dificultad de la ruta y un recordatorio de que en el Festive 500 lo importante es participar, sin importar cuántos kilómetros hagas.

Siempre habrá alguien que vaya más rápido y más lejos, pero por encima de todo, lo más importante es salir. Si sirve de consuelo, quienes hicieron los 500km del tirón tuvieron que superar algunas serias dificultades por el camino, sólo tienes que preguntarle a Tyler.

#Festive500

Desde Nochebuena hasta Año Nuevo. Apúntate ahora para unas fiestas que nunca olvidarás.

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